Visita en barca Coves de Sant Josep
Coves de Sant Josep alberga uno de los ríos subterráneos navegables más largos de Europa. En pleno corazón del Mediterráneo y en la puerta de entrada al Parque Natural de la Sierra de Espadán, esta cueva ofrece al visitante la experiencia de descubrir sala a sala un paisaje único que el agua ha ido moldeado a lo largo de miles de años.
Asimismo, el paraje donde se encuentra la cavidad, el Paraje de Sant Josep, ha servido de asentamiento a numerosas culturas y grupos humanos, por lo que se desconoce la fecha concreta del descubrimiento del río subterráneo. Sin embargo, hay pruebas de que la cueva estuvo habitada hace más de 17.000 años, durante el Paleolítico Superior, como así lo demuestran las pinturas rupestres y los restos prehistóricos hallados en el interior de Coves de Sant Josep. La proximidad además del yacimiento arqueológico Poblado de Sant Josep, declarado Bien de Interés Cultural, también indica que la gruta fue conocida y explorada por diversas culturas en época de los íberos, así como durante la larga dominación romana e andalusí de la Península Ibérica.
Visita en barco las Coves de Sant Josep
Este paisaje subterráneo puede visitarse a través de un agradable paseo en barca a lo largo de 800 metros y un recorrido a pie de 250 metros, siempre acompañado por un guía/barquero. La visita tiene una duración aproximada de 40 minutos y, dada la temperatura constante de 20°C durante todo el año, este enclave natural único es visitable en cualquier época. Además, el manejo manual de la pequeña embarcación se realiza con una percha o pértiga de madera, sin que ningún tipo de motor perturbe el recorrido, hecho que permite apreciar sin distracciones la serenidad y la magia del silencio de la cavidad.
Historia de Coves de Sant Josep
Con más de 17.000 años de historia a sus espaldas, las Coves de Sant Josep han pasado de ser un refugio prehistórico a convertirse en uno de los tesoros naturales más fascinantes de la Comunidad Valenciana. Su relato mezcla la supervivencia de antiguas civilizaciones con la audacia de los ingenieros del siglo XX, quienes lograron domar un río subterráneo lleno de sifones que parecían imposibles de cruzar. Hoy, el visitante no solo disfruta de un paseo en barca bajo la emblemática iluminación de Carlos Buigas, sino que se adentra en un ecosistema vivo que sigue revelando secretos, como demuestra el hallazgo de nuevas galerías apenas en 2023.






